siempre digo que mi cumpleaños no es una buena fecha, hace 9 años falleció mi suegra, y perdí lo que mas he amado, pero hoy es un poco diferente :)
cumplo 26 años, me siento tan enana, pero la verdad es que estoy vieja,ya casi con un pie (o mejor dicho los dos) en el acilo xD, no son ni las 2 de la tarde y he recibido muchos mensajitos muy hermosos, en facebook,por inbox, por teléfono, en fin...
es lindo ver que te escriben cosas tan lindas, sobre todo cuando estos dias no anduve con el animo de siempre, es lindo tener un pololo filete, que me tiene una paciencia de dioses, que me apoya, me cuida, me quiere y me aguanta.
tener los amigos maravillosos que me dio la vida, esos que me ven reir,llorar,enojarme y loquear...
llegue a este punto muy feliz, tengo todo y lo disfruto....soy feliz!!!
tengo una linda familia,media loca, pero linda, tengo amigos que son trastornados,pero me alegran cada segundo que vivo, mi pololo es maravilloso, es genial...en la u aunque todo va medio lento,no me va mal, por fin me sacaron esa muela dolorosa que tanto llanto me saco jejeje, comparto con quienes amo cada momento!!!
que mas se puede pedir??
aunque a ratos recuerdo a aquella persona que perdí hace 9 años, ya no es con tristeza, estoy feliz!!!! tengo todo y mas, estoy feliz, tranquila y vieja....muy vieja! jajajajaja
felices 26 para mi!
sábado, 1 de noviembre de 2014
miércoles, 22 de octubre de 2014
Mi pollo adiós
Amor mío:
Esta triste mañana como otras no tan tristes, desperté pensando en ti, y es que eres mi desnuda necesidad, mi desesperada razón de ser y de vivir. Sé que tienes mucho que reprocharme, lo comprendo, sé que la culpa de nuestra separación es solo mía, lo reconozco, y sé también que no me añoras como yo te añoro. Sé que las fuerzas te abandonan y crees que tu existencia a mi lado es un callejón sin salida. No encuentro fuerza moral para acusarte o culparte de ello. A veces en la asfixiante soledad de mi celda, pienso que te pierdo irremediablemente y te imagino en los brazos de otra persona, dándole el amor que a mí me has dado ... mi sufrimiento alcanza el limite de la locura...
Durante mis fugaces momentos de lucidez, me prometo pagar todas aquellas culpas que me apartaron de ti y que me permitan recuperarte, sentirte mío, totalmente mío de nuevo. Otras veces, cuando la frustración de no poseerte me arrastra por el insondable abismo de la angustia, quisiera tener la valentía o ¿cobardía? suficiente para librarme de tu tiránico yugo.
Sin embargo tras la fuerte tormenta de los sentimientos reprimidos, frustrados deseos, aparece la serena calma de la realidad aceptada ¡ Eres el único y posible norte en la brújula loca de mi vida!
Dice un antiguo tópico que solo conocemos el valor de las cosas cuando las perdemos, eso no es cierto y tú lo sabes. Jamas olvide el tesoro inmenso que supone tenerte, lo que ocurre es que no se puede vivir sometida al constante miedo de tu ausencia, porque esta obsesión nos enloquecería. Por ello aprendemos a convivir con ese miedo, a confiarnos, a descuidarnos... llegue a menospreciar el temor de perderte, no te menosprecio a ti.
Para terminar, repetí hasta la saciedad: Te quiero, Te quise y Te querré siempre.
Perdóname entonces que odie a quienes están contigo, pero no a todos, solo a esas que te creen un caprichoso regalo del destino; si, las odio, acaso también las envidio...
Ahora te dejo, aunque este abandono solo sea en el papel, porque en el pensamiento te tengo cada hora, cada minuto, cada segundo, cada instante de esta existencia vacía sin ti, acompañado irónicamente de barrotes, celdas y muros.
Tan cruel es la tortura que me ha impuesto el destino.
Adiós Amor mío
A veces creemos encontrar al Amor de nuestra vida y las circunstancias nos obligan a tener que renunciar a él. No es fácil, es doloroso, pero lo importante es quedarte con la esencia de ese Amor. Cada relación te prepara para la siguiente, todas y cada una de ellas es especial y maravillosa y es por eso, que debemos vivirlas al máximo dejándonos impregnar por sus enseñanzas.
Gracias desde lo mas profundo de mi alma por todo el amor que me regalaste y por todas las cosas que aprendí a tú lado a lo largo de 6 meses
Gracias, porque a través de ti... encontré mi camino
huellas del pasado
Siempre creíste que vuestro amor era indestructible. Sin embargo, algo que se cruzó en vuestro camino, una ex, un malentendido, la rutina...y la historia de amor se convirtió en una historia de desamor.
Hay amores, que por mucho que pase el tiempo no podremos olvidar. Amores que se perdieron en el camino por las circunstancias más diversas, porque era un amor prohibido, porque era un amor imposible o, seguramente, porque no era el verdadero amor.
El caso es que, aunque hayamos superado la pérdida de ese amor, nunca podremos olvidarnos de ese amor. Las huellas imborrables de aquella historia bien merecen una de nuestras cartas de amor. Así que escribimos por ti una carta a un amor perdido; porque nunca caerá en el olvido.
para ti y para mi:
Hola amor,
Tal vez te sorprenda esta carta que te escribo después de tanto tiempo sin saber de mi. Y no quiero importunarte ni molestarte con recuerdos del pasado que tal vez quieras olvidar. Pero yo no quiero olvidarlos; no puedo olvidarlos. No creas que esta es una carta para volver contigo; no lo es.
Esta es una carta de reconocimiento de aquella historia de amor que perdimos no sé muy bien por qué. No necesito un por qué, no necesito una explicación, ni quiero entender por qué te perdí. Ya no tiene sentido y ya ni siquiera me aliviaría. Ahora tengo otra vida, superé tu ausencia con dolor pero con entereza.
Lo que quiero con esta carta es reconocerte que te amé de verdad. Que no me importa el motivo por el que te perdí, porque sé que mi amor siempre fue verdadero, que te amé con locura y que aquellos momentos mágicos en los que fuimos tan felices no podrán desaparecer de mi vida por más lejos que te vayas.
He perdido tu amor, pero no tu recuerdo. Y no voy a permitir que la ausencia de razones, que tu propia ausencia empañe un amor tan intenso. Quiero reconocerte que no fuiste el amor de mi vida, si no, no te hubiera perdido. Pero también quiero reconocerte como uno de los amores más señalados de mi vida.
Nunca te olvidaré.
Hay amores, que por mucho que pase el tiempo no podremos olvidar. Amores que se perdieron en el camino por las circunstancias más diversas, porque era un amor prohibido, porque era un amor imposible o, seguramente, porque no era el verdadero amor.
El caso es que, aunque hayamos superado la pérdida de ese amor, nunca podremos olvidarnos de ese amor. Las huellas imborrables de aquella historia bien merecen una de nuestras cartas de amor. Así que escribimos por ti una carta a un amor perdido; porque nunca caerá en el olvido.
para ti y para mi:
Hola amor,
Tal vez te sorprenda esta carta que te escribo después de tanto tiempo sin saber de mi. Y no quiero importunarte ni molestarte con recuerdos del pasado que tal vez quieras olvidar. Pero yo no quiero olvidarlos; no puedo olvidarlos. No creas que esta es una carta para volver contigo; no lo es.
Esta es una carta de reconocimiento de aquella historia de amor que perdimos no sé muy bien por qué. No necesito un por qué, no necesito una explicación, ni quiero entender por qué te perdí. Ya no tiene sentido y ya ni siquiera me aliviaría. Ahora tengo otra vida, superé tu ausencia con dolor pero con entereza.
Lo que quiero con esta carta es reconocerte que te amé de verdad. Que no me importa el motivo por el que te perdí, porque sé que mi amor siempre fue verdadero, que te amé con locura y que aquellos momentos mágicos en los que fuimos tan felices no podrán desaparecer de mi vida por más lejos que te vayas.
He perdido tu amor, pero no tu recuerdo. Y no voy a permitir que la ausencia de razones, que tu propia ausencia empañe un amor tan intenso. Quiero reconocerte que no fuiste el amor de mi vida, si no, no te hubiera perdido. Pero también quiero reconocerte como uno de los amores más señalados de mi vida.
Nunca te olvidaré.
la muerte y el desamor
El desamor es una de las situaciones que más contrariedad causan en la vida del ser humano; el duelo amoroso es un proceso que llega a ser más complicado que aquel que se enfrenta cuando fallece un ser querido, debido a que en el duelo de muerte, gracias al razonamiento, se da un proceso lineal al saber que una relación terminó, mientras que en la ruptura amorosa se da un proceso cíclico porque siempre existe la posibilidad de que se tenga nuevamente el contacto con la ex pareja, ello puede detener el avance obtenido al buscar superar la relación y revive las emociones, tanto positivas como negativas, que hacen que se vuelva más difícil y doloroso, aseguró la investigadora de la Facultad de Psicología de la UNAM, Rozzana Sánchez Aragón.
La especialista dijo en entrevista para MILENIO: “Cuando se sufre la pérdida de alguien con alto valor afectivo, y la razón es la muerte, se vive el duelo y puede tardar, pero se sabe que no existe la posibilidad de volverla a ver y de esa manera el razonamiento nos permite entender que no hay retorno.
Es diferente en el caso romántico porque aquí tenemos la posibilidad de volver a ver a la persona y encontrarla quizá con otra pareja; ello puede crear una situación difícil de superar, ya que uno siente que está seudoadaptándose a la vida y es regresar a una parte dolorosa”.
Sánchez Aragón relató que tiene más de cuatro años estudiando este ángulo del enamoramiento y señaló que ella y un equipo de colaboradores desarrollaron la Evaluación Tridimensional de Duelo por Rompimiento Amoroso (Etdra) y llegaron a esta conclusión tras hacer una investigación con 833 personas, 396 mujeres y 437 hombres, mayores de 17 años, cuya relación había durado de seis meses a 20 años. Con base en las respuestas obtenidas, los especialistas identificaron 45 emociones, 145 pensamientos y 148 tipos de conductas que se generan a partir de la pérdida del ser amado.
Entre las conductas frecuentes se encuentran adaptación, reacciones hostiles, depresión y desorganización. En cuanto a pensamientos destacan frustración, decepción, impotencia y alivio.
“Hicimos una investigación donde evaluamos las emociones ante el duelo amoroso, lo que encontramos fueron grupos de emociones negativas como la frustración, desesperación y la ansiedad, pero también emociones positivas, ya que el duelo también implica recuperación, la adaptación nuevamente a la vida, entusiasmo y bienestar (...) Hay emociones vinculadas a la esperanza, ternura o la calma, pero también otras como la resignación.
La esperanza es un elemento a favor y en contra; porque puede intervenir a que no se supere la situación, ya que estoy esperando volver con la persona (…) Pero también es un elemento positivo porque un individuo puede darse cuenta de lo que está sucediendo y que no hay retorno a esa relación y se genera la esperanza de salir de la problemática”.
La académica de la UNAM señaló que actualmente el estudio sigue explorando el duelo, “porque hay mucha teoría, pero no mucha investigación”.
LAS FASES
Dentro del estudio de la Etdra se ubicaron cuatro fases que se presentan durante el duelo amoroso: negación, hostilidad, desesperanza y seudoaceptación.
Sánchez Aragón explicó que en la primera etapa se manifiestan ciertos aspectos vinculados a la depresión, como llorar y no poderlo controlar, además de conductas negativas, entre ellas desesperación.
En la segunda se da la hostilidad, ya que se dan cuenta que la negociación para regresar no funcionó, entonces hay mal humor y presentan conductas agresivas y depresivas, además de
desorganización al creer que no se van a poderse adaptar a la vida sin la otra persona.
En la tercera etapa hay desesperanza junto con muchas otras emociones negativas, pero la que se experimenta con mayor intensidad es la decepción.
La cuarta etapa se llama seudoaceptación porque “no tenemos una aceptación como tal del rompimiento, en ésta hay hostilidad hacia la ex pareja y se busca hacerla sentir mal, es como dar patadas de ahogado con ganas de venganza; a la vez existe algo de aceptación”.
La especialista dijo que “es difícil hacer una receta para indicarles a las personas cómo salir de una situación así, pero éste es un proceso de vida por el cual pasamos todos, que se da no solo en las relaciones románticas, sino también con aquellas personas que amamos y perdemos. Creo que lo que hay que exaltar es la importancia de los recursos personales que tenemos para hacerle frente a estas situaciones”.
Señaló que existe una característica llamada resiliencia que nos hace ver los recursos personales que tenemos, la fortaleza con la que contamos para enfrentar las cuestiones más difíciles en la vida y salir adelante.
“Tenemos que estructurar nuestra vida y ante la desventura dar buena cara y tener la sensibilidad de entrenarnos para saber responder”, destacó Sánchez Aragón.
La especialista dijo en entrevista para MILENIO: “Cuando se sufre la pérdida de alguien con alto valor afectivo, y la razón es la muerte, se vive el duelo y puede tardar, pero se sabe que no existe la posibilidad de volverla a ver y de esa manera el razonamiento nos permite entender que no hay retorno.
Es diferente en el caso romántico porque aquí tenemos la posibilidad de volver a ver a la persona y encontrarla quizá con otra pareja; ello puede crear una situación difícil de superar, ya que uno siente que está seudoadaptándose a la vida y es regresar a una parte dolorosa”.
Sánchez Aragón relató que tiene más de cuatro años estudiando este ángulo del enamoramiento y señaló que ella y un equipo de colaboradores desarrollaron la Evaluación Tridimensional de Duelo por Rompimiento Amoroso (Etdra) y llegaron a esta conclusión tras hacer una investigación con 833 personas, 396 mujeres y 437 hombres, mayores de 17 años, cuya relación había durado de seis meses a 20 años. Con base en las respuestas obtenidas, los especialistas identificaron 45 emociones, 145 pensamientos y 148 tipos de conductas que se generan a partir de la pérdida del ser amado.
Entre las conductas frecuentes se encuentran adaptación, reacciones hostiles, depresión y desorganización. En cuanto a pensamientos destacan frustración, decepción, impotencia y alivio.
“Hicimos una investigación donde evaluamos las emociones ante el duelo amoroso, lo que encontramos fueron grupos de emociones negativas como la frustración, desesperación y la ansiedad, pero también emociones positivas, ya que el duelo también implica recuperación, la adaptación nuevamente a la vida, entusiasmo y bienestar (...) Hay emociones vinculadas a la esperanza, ternura o la calma, pero también otras como la resignación.
La esperanza es un elemento a favor y en contra; porque puede intervenir a que no se supere la situación, ya que estoy esperando volver con la persona (…) Pero también es un elemento positivo porque un individuo puede darse cuenta de lo que está sucediendo y que no hay retorno a esa relación y se genera la esperanza de salir de la problemática”.
La académica de la UNAM señaló que actualmente el estudio sigue explorando el duelo, “porque hay mucha teoría, pero no mucha investigación”.
LAS FASES
Dentro del estudio de la Etdra se ubicaron cuatro fases que se presentan durante el duelo amoroso: negación, hostilidad, desesperanza y seudoaceptación.
Sánchez Aragón explicó que en la primera etapa se manifiestan ciertos aspectos vinculados a la depresión, como llorar y no poderlo controlar, además de conductas negativas, entre ellas desesperación.
En la segunda se da la hostilidad, ya que se dan cuenta que la negociación para regresar no funcionó, entonces hay mal humor y presentan conductas agresivas y depresivas, además de
desorganización al creer que no se van a poderse adaptar a la vida sin la otra persona.
En la tercera etapa hay desesperanza junto con muchas otras emociones negativas, pero la que se experimenta con mayor intensidad es la decepción.
La cuarta etapa se llama seudoaceptación porque “no tenemos una aceptación como tal del rompimiento, en ésta hay hostilidad hacia la ex pareja y se busca hacerla sentir mal, es como dar patadas de ahogado con ganas de venganza; a la vez existe algo de aceptación”.
La especialista dijo que “es difícil hacer una receta para indicarles a las personas cómo salir de una situación así, pero éste es un proceso de vida por el cual pasamos todos, que se da no solo en las relaciones románticas, sino también con aquellas personas que amamos y perdemos. Creo que lo que hay que exaltar es la importancia de los recursos personales que tenemos para hacerle frente a estas situaciones”.
Señaló que existe una característica llamada resiliencia que nos hace ver los recursos personales que tenemos, la fortaleza con la que contamos para enfrentar las cuestiones más difíciles en la vida y salir adelante.
“Tenemos que estructurar nuestra vida y ante la desventura dar buena cara y tener la sensibilidad de entrenarnos para saber responder”, destacó Sánchez Aragón.
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