viernes, 26 de diciembre de 2025

Libro para Gonzalo Barrera


Este libro no nació como proyecto.

Nació como necesidad.

Como una urgencia silenciosa que se instala en el pecho cuando la ausencia no cabe en el cuerpo y pide palabras para no volverse olvido.


Escribí este libro para Gonzalo porque hubo una vida que me atravesó y no aceptó desaparecer sin dejar huella. Porque el amor —cuando es real— no termina: cambia de forma, de voz, de lugar. Y escribir fue la única manera honesta que encontré para seguir hablándole, para seguir viviendo.


No fue un proceso ordenado ni amable. Fue largo, quebrado, íntimo. Hubo textos escritos hace más de veinte años y otros nacidos hace apenas meses. Algunos llegaron como susurro; otros, como grito. Ninguno fue forzado. Cada palabra se quedó porque tenía que quedarse. No edulcoré el dolor ni lo volví épico: lo escribí como fue. Crudo. Humano. Verdadero.


Este libro es memoria, pero también es resistencia.

Es un acto de amor, sí, pero también de responsabilidad emocional. Porque callar lo vivido habría sido traicionarme. Porque guardar a Gonzalo solo en el silencio habría sido matarlo un poco más. Porque escribir fue —literalmente— una forma de sobrevivir.


Aquí no hay idealización. Hay historia. Hay duelo. Hay gratitud. Hay culpa, rabia, ternura y una pregunta que nunca se responde del todo. Hay una mujer que escribe para no romperse y que, sin darse cuenta, se reconstruye palabra por palabra.


Este libro no busca consuelo fácil ni finales cerrados. No es autoayuda ni catarsis pública. Es testimonio. Es legado. Es una conversación que continúa cuando todo lo demás se detuvo.


Lo escribí para Gonzalo, pero entendí en el camino que también lo escribí para quienes aman sin garantías, para quienes cargan ausencias que nadie ve, para quienes siguen de pie aunque el alma haya tenido que aprender a caminar coja.


Publicarlo no fue una decisión liviana. Exponer esta historia tampoco. Pero hay verdades que, si no se comparten, se pudren por dentro. Y yo elegí que esta historia respirara.


Este libro es mi manera de decir:

esto pasó,

esto dolió,

esto importó,

y este amor —a su modo— sigue vivo.


Para Gonzalo.


jueves, 20 de febrero de 2025

Gonzalo Barrera

"Hoy se cumplen dos años desde que te fuiste, Gonzalo. Dos años sin tu sonrisa, sin tu risa, sin tu abrazo. Pero lo que más me duele no es tu ausencia, sino la certeza de que la vida es frágil y que podemos perder a nuestros seres queridos en cualquier momento.

Tu partida me enseñó que la vida no es un derecho, sino un regalo. Un regalo que debemos aprovechar al máximo, cada día, cada hora, cada minuto. Porque en cualquier momento, todo puede cambiar.

Eres la mayor alegría de mi vida, Gonzalo. Pero también eres un recordatorio de que la vida es corta y que debemos vivirla con intensidad y pasión. Debemos amar sin condiciones, reír sin miedo y llorar sin vergüenza.

Quiero que sepas, Gonzalo, que no te he olvidado. No te olvidaré nunca. Eres parte de mí, eres parte de mi historia, eres parte de mi alma.

Así que hoy, en este día tan especial, quiero pedirte que sigas siendo mi guía, mi faro de luz en la oscuridad. Quiero pedirte que sigas siendo mi recordatorio de que la vida es un regalo y que debemos vivirla con amor, con pasión y con intensidad.

Te amo, Gonzalo. Te amo para siempre."

lunes, 18 de noviembre de 2024

Primer borrador del libro (no va)

¿Cuantas palabras pueden hacer un libro? ¿Cuantas hojas se necesitan para recordar?, horas frente al computador, dejar volar la mente, dejar que fluya aquello que durante tanto tiempo reprimi, y ¿para qué? El secreto esta en sentir,en vivirlo, en dejarlo libre…nos crian para ser fuertes, para no llorar, para no dejar que nos vean tristes y que se consigue con eso?Personas sombrias que se esconden en un rincón a oscuras que sienten que se les escapa el alma en cada lagrima caída, 

Fui una de ellos…

 

gonzalo, he escrito esto mil veces y nunca llego a ese punto donde puedo describir en palabras precisas la emoción de verte ser libre, ha pasado más de un año y no hay día donde no estés presente en mi cabeza y corazón, eres la razón que la vida tuvo para decirme que todo tenía sentido, llegar a ti fue un camino de preguntas, dolores, aprendizajes y personas que llegaron y se fueron pero me dejaban un aprendizaje, tuve momentos felices y dolorosos, pero ellos me prepararon para tu llegada, como te dije mil veces “no sabía que te esperaba hasta que llegaste”, esperaste paciente un año desde tu posición hasta que llegó el momento preciso, ese pequeño comentario coqueto que leí y me provocó emociones que no conocía, la vida nos premió por fin, sin buscarnos chocamos y reconocimos los ojos del otro y todo de pronto tenía sentido, las preguntas más ocultas tenían respuesta, los corazones heridos de pronto latían al mismo ritmo, las canciones tomaban sentido, y todo tiempo juntos era paz, esa paz que ninguno conocía, los abrazos encajaban perfectamente, y los minutos volaban… 

de pronto frenamos y miramos sin miedo al otro, confesamos pensamientos, dolores y situaciones que jamás nadie conocería, pero éramos nosotros, y éramos uno, me enseñaste de valentía, humildad, amor a comunicar y a ayudar, me enseñaste de paciencia, tolerancia y a callar cuando había que hacerlo, durante meses vi como trataron de dañarte y te levantaste en cada una de esas veces, sonreías y salías con la frente en alto, no fallaste un día pudiendo rendirte y dejarlos ganar, ahí estuviste cada noche puntual, profesional, amando lo que hacías, porque ese lugar nadie te lo regalo, te lo ganaste desde los 13 años… te cuento que te despedimos como lo merecías, por todo lo alto y en grande, pero nunca te fuiste, sacaste alas y las abriste, pero nunca te fuiste, solo te liberaste de aquello que estuvo en ti por años, de la gente a la que le pusiste la otra mejilla, de todo lo que oíste y viviste mirando solamente con sabiduría, no valía la pena contestar… 

la vida siguió, día a día, no paró el tiempo, pero yo y varios nos bajamos del mundo, fue necesario para muchos apagar las redes y el teléfono, hubieron días difíciles y crueles y otros de paz y recuerdos, en tu libertad dejaste mucho aprendizaje, y solo quien vivió sus emociones correctamente aprendió a leer tus mensajes, no te fuiste nunca, sentí tus abrazos cuando esperaba la noche para llorar sin preocupar a nadie, tu olor, tu energía, y tus señales curaron muchas veces mi corazón, y un día después de un año de silencio en soledad, comprendí que pasaste de estar conmigo a estar en mi, mi proceso fue no responder más y en soledad vivir cada emoción, lloré como jamás pensé que se podía llorar, grité cuando lo necesite, abracé tu foto y tu ropa por días viendo como el mundo seguía y yo no podía estar a la altura de la vida, fue todo menos fácil, pero nunca estuviste ausente… a diario recibia mensajes internos que hablaban de ti, mensajes que muchas veces calmaron lo que quedaba de mí, la gente no te olvido, muchos me cuidaron sin conocerme solo porque tú los acompañaste en algún proceso de sus vidas, hubo maldad en algunos y traiciónes de las que alguna vez hablamos y pasaron como dijiste, pero incluso ellos que hablaron mal te hicieron más fuerte, y entendí que a veces por un like o por un momento de atención el ser humano podía ser miserable… 

Hoy aqui te invito a tomar asiento, a leer cada palabra de quienes pasaron por tu vida en alguna etapa y recibe el amor y atención que siempre debiste disfrutar, desde este momento y para siempre vivirás inmortal, 

Aquí te dejan mensajes aquellos que fueron amigos de esos que todos merecemos tener alguna vez en la vida y que tú conquistaste en cada etapa que viviste

 

La primera visita al cementerio

hoy fui al cementerio a ver a gonzalo, el primer impacto de ver su nombre en la lápida fue heavy, las lágrimas corrían solas por mi cara y por inercia caminaba hacia los lados o hacia atrás, volvía a mirar su nombre y tiritaba mi cuerpo, estuve así por mucho, en algún momento quise gritar, podía hacerlo, estaba totalmente sola, me senté y solo miraba su nombre y recordaba los momentos felices y algunos malos que vivimos y entendí, por fin, que no regresa, le puse flores y música y las lágrimas no paraban de salir, en tumbas cercanas habían globos y remolinos y se movían por el viento, pero en un momento, cuando le pedí que me diera una señal de que estaba bien, se empezó a mover una flor, mire al rededor y no había viento, los remolinos todos quietos y la ramita se movía como si alguien la moviera, y en ese momento me dio una paz inigualable, pase de casi gritar llorando a reírme y sentirlo ahí, una paz que solo sentía con él cerca, cuando dormíamos juntos, cuando me abrazaba o me besaba, luego paro y volví a llorar, las lágrimas caían como río de mis ojos, y yo pensando que ya no tenía una gota más de ellas, ilusa, ese llanto venía de adentro, del alma, del corazón, me desahogué tanto. fue heavy quedarme pegada solo escuchando música y leyendo su nombre “Gonzalo Hernán Barrera Carrasco” y ahí entendí, yo me quede y debo honrar su memoria de quien sea, no aguantar faltas de respeto, como los de esta semana que full emociones subiendo y bajando.