viernes, 6 de noviembre de 2015

Atracción mental

Si te enamoras de un cuerpo tiene solución, si te enamoras de una mente, estás perdido.”Una frase que últimamente da vueltas por toda la red y que nos da mucho que pensar ¿Habías leído o escuchado esta gran verdad? ¿Quién se puede escapar de ella?.Cuando conocemos a una persona lo primero que nos llama la atención sin duda, es su físico, y la belleza es muy subjetiva, cada persona tiene sus rasgos distintivos. Es aquí donde entra en juego la atracción la cual es la parte química del amor, la responsable del interés o deseo que experimentamos hacia esa persona. La atracción puede ser: física, mental o ambas.No podemos negar lo bien que se siente imaginar besar, tocar, sentir a esa persona que tanto nos gusta, sentir ese placer sexual que nos hace viajar por un mundo de imaginación y fascinación. Pues esa atracción es en la que primeramente pensamos, la física. Es la sensación más normal.Pero una relación no sólo esta basada en atracción física, y si lo piensas así, lo más seguro es que no va a durar mucho.Sí, es una buena base, pero ¿qué pasará después de hacer el amor? ¿de qué hablarán? ¿qué harán? Lo más seguro es que el placer y la felicidad que sentirás será momentánea.Y es ahí donde entra en juego la atracción mental. Pero no todas las parejas la tienen, es un tipo de atracción donde se siente una verdadera conexión. Muchos hasta podrían sentirse intimidados ante tal tipo de conexión producida por la forma de ser, pensar y actuar de la persona. Y es que hay que admitirlo, es difícil liberarnos cuando alguien se nos mete en la cabeza y de cuyas palabras no podemos desprendernos. Por lo que te puedo decir, que si te hace reír, será tuya, pero ¿si te hace pensar? NO LA OLVIDARÁS.Lo que atrae de una personalidad así es que te hace pensar, que te cuestiona, te reta, te ofrece una conversación inteligente, a la altura, con humor, sus opiniones no son comunes como las de la mayoría. Es poder hablar casi de todo, es estar dispuesto a aprender, pero también a enseñar. Atrae porque sabe mirar más allá de lo físico, de lo que hay, pero también te sabe mirar muy bien a los ojos. Es un poco extraña, te hace reír, te hace enamorarte. Es esa que si tu mirada se pierde en el infinito ella puede leer tus pensamientos o simplemente darse cuenta si te pregunta qué tienes, que el “nada” significa “todo”. Una mente así siempre te motivará a superarte y ser mejor cada día. Lo nuevo, lo diferente, eso que no es fácil de encontrar. Es de lo que se trata ese encarcelamiento mental; día y noche dándole vueltas al mismo nombre, a esa mirada segura y esas palabras que nos supieron captar. ¿Cómo huir cuando es uno mismo el que se termina por secuestrar? Al corazón se le atribuyen los sentimientos, pero la mente sí que sabe cómo enamorar.Y es que poseer la mente de alguien no es como poseer el cuerpo. Es mucho más. Es hacer el amor sin límites. Es permanecer en la misma locura como el mejor lugar del mundo.La atracción mental es fatal porque quiebra la voluntad de la persona que ha sido capturada. Y la persona conquistada no siente resistencia, hasta que logre romper este especie de hechizo mental. El principio del verdadero placer existe más allá de lo que se exprese o piense.Si te enamoras de una mente lo identificarás desde el momento que la ves: básicamente porque te sientes muy a gusto.Si te enamoras de una mente no sabrás a dónde ir, porque ella tiene el poder de volver loco a cualquiera. Es que es tan difícil conseguir a una persona así, que de verdad sobresalga de los demás. que la hace todavía más interesante. La belleza no está ligada a la inteligencia, es algo que nunca dejaré de decir, y si de verdad quieres enamorarte, asegúrate de que haya atracción mental porque de esa, de esa es casi imposible huir.

“Sentir atracción física es para todos, sentir atracción mental, no para cualquiera”

Amor elástico

Antes lo llamaba amor, pero ahora muchos años después , sé que sólo fue una “adicción”.La mayoría de las personas, alguna vez en su vida han tenido un amor al que se vuelven esclavos, un amor tormentoso, dramático, complicado, frustrante y lleno de angustia. Se enamoran de alguien que no es ni por poco el ideal de sus sueños, que las hace sufrir y por si fuera poco, no pueden dejar ir.A veces, quiero creer que es culpa de las telenovelas, de las películas y hasta de las canciones que hablan de amores que se desgarran, se mueren y se desviven. Es como si asociaran el amor de pareja con el dolor y el sufrimiento.Me pregunto en qué momento, en cuál minuto una persona que pasa a tu lado como un extraño, por cosas del destino pasa a ser tu mundo completo? Al grado de sentir que sin ella morimos, lloramos y el sentido de la vida parece extraviado.Se pierde la voluntad y es tan sencillo dejarse dominar, aun sabiendo que esa persona te hace llorar, te hace daño, y peor aun, no le importa. Este amor se torna destructivo para quien lo padece, y sin embargo, no puede dejarlo.Se sufre por la ausencia, pero también ante la presencia de la pareja. Sufres de cualquier modo, pero puedes pasar por encima de cualquier cosa con tal de estar siempre en esa relación.Estás siempre a la espera de esa persona, de su llamada, aunque nunca llame. Es como si el teléfono se convirtiera en una extension de ti, y cada timbrazo, cada notificación esperas que sea de ella. Al final, terminas por ser tú quien llama, para terminar con una decepción más porque tampoco hay respuesta.En tu interior sabes que esa persona no te conviene en absoluto, pero lo que sientes te ciega y valen más los pocos instantes de felicidad intensa a los momentos amargos y de lágrimas sin ella. Vives siempre en la obscuridad, en las sombras, viviendo cada encuentro como si fuera el último.Es increíble la capacidad que tenemos los seres humanos de auto engañarnos, de desvalorizarnos, bueno, hasta de sacrificarnos con tal de no perder a nuestro amor. Tornamos a la pareja indispensable en nuestra vida, necesitamos amarla para estar “bien” , y es ahí justamente, cuando eso que llamamos “amor” es un grave problema de dependencia.Mientras que la otra parte, ni siquiera se inmuta, se va cuando quiere, nunca da explicaciones, te dice que le bajes a tu drama, pareciera que nunca tiene tiempo para ti (pero si para otras personas), y si regresa, le basta con un buen “sexo de reconciliación” para tranquilizarte.Y si la relación termina, tú sigues pensando en esa persona todo el día, recordando todo el tiempo que pasaban juntos, y te preguntas una y otra vez, por qué no está contigo en estos momentos. Sabes que esto sólo tiene una respuesta, pero prefieres ignorarla.Y si por cualquier cosa, llegaras a salir con otra persona para darte otra oportunidad en el amor, tu ex siempre estará presente, no podrás evitar comparar cada detalle.Psicológicamente nos tornamos inseguros, ansiosos, depresivos y continuamos con nuestra cadena destructiva. Sabes que llego el momento de liberarte de esa prisión, pero no te atreves a dar el primer paso y dejarlo ir definitivamente de tu vida.Déjame decirte que el problema no esta en quien vuelve y se va, el problema está en tu manera de entender el amor. Cuando una persona nos hace daño, la perdonamos y permitimos que permanezca en nuestra vida, de cierta forma le estamos dando autorización para que nos haga daño de nuevo.Y puede ser verdad que estas personas nos amen como dicen, pero su manera de amar es diferente a la nuestra, tal vez estén acostumbradas a relaciones disfuncionales donde el engaño, la mentira y la deshonestidad son el plato fuerte.Y entonces ¿por qué permitimos que estas personas sigan en nuestra vida?. Puede ser por costumbre, por “amor”, por miedo a la soledad o por una gran falta de amor hacia nosotros mismos (amor propio).Cada persona tiene sus propios motivos que la lleva a aferrarse a esas relaciones, que en realidad no irán a ningún lado ya que no están basadas en lo que debería ser el amor en realidad: Respeto, confianza, comprensión, cariño y honestidad entre otras.Por lo que te darás cuenta, que el amor verdadero no puede ser así, el amor no debería doler, sólo debe hacerte sentir feliz y protegida(o). No hay relación perfecta, porque los humanos somos imperfectos por naturaleza, pero si existen personas que complementan nuestra forma de ser, que saben respetar y brindar amor verdadero sin herirnos, que nos aman por lo que somos y nos brindan ese respeto y confianza que nos merecemos.Lamentablemente, muchos decidimos “amar” a personas que nos hacen daño y no dejamos un espacio abierto para que otros que puedan amarnos de verdad entren en nuestras vidas, ya que estamos aferrados a esos amores dañinos.Así que deja de depender de alguien más para poder estar bien, siempre existen recursos para salir adelante, que sí es doloroso ponerle fin a una situación así, pero necesitas encontrar el coraje de hacerlo y dejar de esperar a alguien que no te valora a ti, ni valora tu tiempo, alguien que no te hace feliz, pero tampoco te deja ser feliz.Sólo el tiempo puede curar las heridas de un amor dañino, pero para eso debemos poner de nuestra parte, dejar de ser masoquistas y entender que eso, no es amor; que quien nos ama de verdad… no nos haría daño.Como siempre lo digo, y pareciera cliché, pero no lo es, el amor propio es el ingrediente más importante para romper definitivamente esa adicción y salir de ella. Date la oportunidad de vivir y mejorar tu vida emocional… Considéralo, vale mucho la pena quererse más a sí mismo, porque nadie es para tanto, y ni tú para tan poco.

“Él puso puntos suspensivos…

Ella cansada, borró dos.”

  

Quizás no somos para nosotros

Porque te quise y te quiero, aunque estemos destinados a no ser.– Julio Cortázar.Cuando hablamos de destino, ¿En qué pensamos? ¿Un camino ya asignado? ¿Un camino que elegimos con el paso de la vida? Particularmente, no lo sé. Pero en este constante fluir de la vida, hay un día en el que el destino, la casualidad o como quieras llamarlo, te une con con alguien muy especial.Esa persona que en el momento menos pensado llegan tu vida, silenciosamente, de puntillas… ¡y con la sonrisa perfecta, en el momento perfecto! Entra rompiendo esquemas y acabando con los principios que rigen tu vida. Llega poniéndolo todo patas arriba.Ese tipo de persona especial que conoces una vez en la vida, en donde basta sólo una mirada para crear una química especial en el corazón. Sí, hablo de esa persona que entra como una luz para hacerte los días más alegres, para arrancarte una sonrisa sin esperarlo; de esa persona que llega y te abraza por detrás y te sale esa sonrisa de tonta… Sí, esa persona a la que empiezas a querer porque se lo gana con sus actos cada minuto que pasa.Antes de conocerla, crees que eres feliz, pero es cuando llega que comprendes lo que es tocar el puto cielo con la punta de los dedos. Te sientes tan especial que ni siquiera necesitas motivos para amarla, ¡sólo la amas y ya!, y quieres vivir una vida entera con ella.Y es justo en ese momento, en que esa persona te hace creer que el destino existe, y el tuyo, es estar a su lado. La llegas a amar a tal punto, que crees saber con certeza que es el amor de tu vida, que están hechos el uno para el otro.Piensas que pasarán toda su vida juntos, sueñas que no la perderás, juras que la amarás por siempre y te invade la loca idea de envejecer a su lado. Y así recorren juntos una parte del camino, lo comparten.Pero de pronto, la realidad te golpea, nuevamente te sorprende, pero ahora como despertar con un balde de agua fría. Así del mismo modo que llego esa persona, del mismo modo se va. Ahora ese mismo destino los separa, el camino se bifurca, se divide en dos.Es así como la vida, a veces, une a dos personas y después las separa. Es así que un día despiertas y te das cuenta que el destino es un cabrón, que esa persona que un día puso a tu lado, ya no estará más allí, que sus vidas toman un camino diferente y que quizá, nunca se volverán a encontrar. Que los sueños y los anhelos ya no tienen futuro. Y que esa mirada de la que te enamoraste, en realidad no estaba destinada para ti. Que las promesas del “para siempre” se rompen, se parten en mil pedazos de la peor manera.A veces, el destino se dedica a jugar con nosotros, como si todo lo que necesitamos para ser feliz es lo único que no podemos tener. Nos maneja a su antojo, nos permite conocer el amor, y él mismo se encarga de quitarlo de nuestra vida. No lo culpo, ni le reprocho nada, quizá somos nosotros que a pesar de luchar por lo que amamos, las circunstancias no están a favor; porque quizá si estábamos hechos el uno para el otro, pero no estamos destinados a estar juntos, sino a ser una lección más en nuestras vidas. Tal vez para algunos la vida se trate de eso.

Así que si no pueden tener un “futuro juntos”, si están destinados a no ser, haz que al menos, sea lo mejor de tu pasado.

 

El constante dejá vu

Y como generalmente pasa, las circunstancias de la vida no eran las idóneas para ellos, el mundo de ella jamás encajaría en el de él, la rutina de él, nunca podría ser justa para ella, la complicada vida que tiene cada uno, los hace no poner en medio la felicidad de ambos y deciden cerrar el día con un el beso final, el beso que sella la promesa de no verse más, de olvidar cada cosa vivida, y volver a empezar separados, cada quien por su lado.Prometieron no llamarse más, no volverse a ver por el bien de los dos, juraron jamás buscarse, pero jamás es un lapso interminable, tiempo infinito que para ellos duró solo unos días, pues sin darse cuenta, uno siempre buscaba coincidir a como diera lugar con el otro, y ese otro siempre se dejaba encontrar, pues esos dos días lejos le resultaron eternos.De nuevo quedan en verse, únicamente para recordarse, el por qué no deben verse más, de nuevo frente a frente, y aunque tratan de evitarlo un abrazo se les desborda del cuerpo, un beso resulta incontenible en los labios, sin poder detenerlo, comienzan a decirse cosas bonitas, y sin soltarse, sus corazones de nuevo laten juntos.Esa estúpida sonrisa de amor se les pega en el rostro cuando están juntos, pero de nuevo la fatídica rutina hace de las suyas, los aleja el uno del otro, por más que lo intentan, de nuevo uno se las tiene que arreglar sin el otro, y el otro no deja de extrañar a ese uno que lo hace creer de nuevo en el amor.Entre cada beso, entre cada abrazo, dejan una parte de su alma, pues no desean más que estar juntos, pero el destino está escrito, y vuelven a extrañarse, jurando y prometiéndose de nuevo que no volverán a verse nunca más. Pero no pueden dejar ese sentimiento, esa ansiedad de pertenecer el uno al otro, esas ganas de robarse el aliento a besos, esas ganas de abrasarse y estrujarse el alma.No pueden arrancarse el sentimiento del cuerpo, esas ganas de abrasarse, de besarse, no pueden evitar esa reacción de sus cuerpos al verse reflejados en sus ojos, no pueden darle la vuelta a esos pensamientos de estar juntos, haciendo todo de la mano. No pueden evitar esa sensación de necesitarse, de no separarse jamás…Pero el adiós llega, y no es un adiós cortito que se romperá con un “hola amor” el día siguiente, es un adiós que siempre está cargado de la promesa terrible del “HASTA NUNCA”, que jamás ha llegado.Siempre y ante cualquier circunstancia siempre se despiden con un beso y prometen no volver a verse.