viernes, 21 de octubre de 2016
Cómo te saco de mi mente?
quizás esta generación además de ser "la que no queremos relaciones" somos "la masoquista".
nos acomoda más terminar y empezar algo nuevo u simplemente dejar de contestar, pero ¿ eso nos asegura un termino? volvemos con los ex (grave error, si las cosas terminan una vez ¿ por qué la segunda si debería funcionar? buscamos lo que ya conocemos simplemente).
nos acomoda lo viejo por que nos da terror empezar algo nuevo, y por empezar me refiero a tratar de mantener vanamente lo que podríamos llamar relación, algo para el resto, pero ¿ y nosotros?.
si llega alguien a movernos el piso, nos da miedo, cometemos errores, alejamos o huimos, al menos cobardemente asumo que ese es uno de mis defectos, pero es que le debo la vida a otra persona, siento injusto sentir o vivir emociones tan grande o fuertes para dejar del todo esa deuda,
conocí hace 3-4 años a alguien a quien solo vi una vez y fue técnicamente para comernos a besos, manteníamos conversaciones subidas de tono y nada mas, había "algo" pero no era suficiente para seguir ahí, 3-4 años después nos reencontramos pero esta vez ese "algo" para mi fue más fuerte, me deje llevar, y sin darme cuenta comencé a sentir cosas que hace muchos años no sentía,no era solo sexo, había algo en él que no me dejaba alejarme, pasaron los días y las conversaciones se volvían algo tiernas, incluso confiamos tanto que en más de una oportunidad nos aconsejamos y escuchamos, apoyamos sin darnos cuenta, pasábamos mucho abrazados, de la mano, besándonos o haciéndolo, comencé a hacer cosas que jamás había hecho por nadie (considerando que de igual forma mantuve relaciones de mucho tiempo e incluso años), le hice el desayuno, lo iba a buscar al trabajo, nos escribíamos a diario, tiritábamos al abrazarnos, los besos cambiaron, los gestos,las miradas, sin darme cuenta pensaba más en él que en todo lo que hacia en el día, y ahora es peor, por que hago millones de cosas más para no pensar porque "una mente ocupada no extraña a nadie" pero llega la noche o los ratos muertos que tenemos durante el día y mi cabeza se llena de él.
de la ultima vez que nos vimos, del ultimo beso, de la ultima vez que lo hicimos, de recordar su forma de dormir, de su voz e inteligencia, y eso me da vuelta el mundo, el estomago, el corazón y peor aún la cabeza..
mis amigos y amigas me dicen que no piense en él, que ya fue, y aunque en el fondo lo sé, no quiero aceptarlo, me quede pegada y es que fue tan bkn todo, me sentía libre y su libertad no me molestaba, a veces como ahora en tiempo muerto me baja la nostalgia con canciones mamonas que tengo pegadas y una fotografía que me deje de el, si no fuera tan cobarde correría a verlo, pero se fue, deje todo y se fue....
llego mi clavo ex.....
esto continuara, desahogo en proceso congelado....
sábado, 4 de junio de 2016
Somos la generación que no quiere relación
Queremos una segunda taza de café para las fotos que subimos a Instagram los domingos por la mañana, otro par de zapatos en nuestras fotos artísticas de pies. Queremos poner en Facebook que tenemos una relación para que todo el mundo pueda darle a "me gusta" y poner un comentario, queremos una publicación digna del hashtag #parejaperfecta. Queremos tener a alguien con quien ir de brunch los domingos, con quien quejarnos los lunes, con quien comer pizza los martes y que nos desee buenos días los miércoles. Queremos llevar acompañante a las bodas a las que nos inviten (¿Cómo lo habrán hecho? ¿Cómo habrán conseguido un felices para siempre?). Pero somos de la generación que no quiere relaciones.
Invertimos más tiempo en nuestros perfiles de Tinder que en nuestra personalidad. Y aun así no queremos tener una relación.Hablamos y escribimos mensajes de texto, mandamos fotos o vídeos por Snapchat y tenemos conversaciones subidas de tono. Salimos y aprovechamos la happy hour, vamos a tomar un café o a beber cerveza; cualquier cosa con tal de evitar tener una cita de verdad. Nos mandamos mensajes para quedar y mantener una charla insustancial de una hora solo para volver a casa y seguir manteniendo una charla insustancial mediante mensajes de texto. Al jugar mutuamente a juegos en los que nadie es el ganador, renunciamos a cualquier oportunidad de lograr una conexión real. Competimos por ser el más indiferente, el de la actitud más apática y el menos disponible emocionalmente. Y acabamos ganando en la categoría el que acabará solo.
Queremos la fachada de una relación, pero no queremos el esfuerzo que implica tenerla. Queremos cogernos de las manos, pero no mantener contacto visual; queremos coquetear, pero no tener conversaciones serias; queremos promesas, pero no compromiso real; queremos celebrar aniversarios, pero sin los 365 días de esfuerzo que implican. Queremos un felices para siempre, pero no queremos esforzarnos aquí y ahora. Queremos tener relaciones profundas, pero sin ir muy en serio. Queremos un amor de campeonato, pero no estamos dispuestos a entrenar.Queremos alguien que nos dé la mano, pero no queremos darle a alguien el poder para hacernos daño. Queremos oír frases cutres de ligoteo, pero no queremos que nos conquisten... porque eso implica que nos pueden dejar. Queremos que nos barran los pies, pero, al mismo tiempo, seguir siendo independientes y vivir con seguridad y a nuestro aire. Queremos seguir persiguiendo a la idea del amor, pero no queremos caer en ella.No queremos relaciones: queremos amigos con derecho a roce, "mantita y peli" y fotos sin ropa por Snapchat. Queremos todo aquello que nos haga vivir la ilusión de que tenemos una relación, pero sin tener una relación de verdad. Queremos todas las recompensas sin asumir ningún riesgo, queremos todos los beneficios sin ningún coste. Queremos sentir que conectamos con alguien lo suficiente, pero no demasiado. Queremos comprometernos un poco, pero no al cien por cien. Nos lo tomamos con calma: vamos viendo a dónde van las cosas, no nos gusta poner etiquetas, simplemente salimos con alguien.Cuando parece que la cosa empieza a ir en serio, huimos. Nos escondemos. Nos vamos. Hay muchos peces en el mar. Siempre hay más oportunidades de encontrar el amor. Pero hay muy pocas de mantenerlo hoy en día...Esperamos encontrar la felicidad. Queremos descargarnos a la persona perfecta para nosotros como si fuera una aplicación nueva; que puede actualizarse cada vez que hay un fallo, guardarse fácilmente en una carpeta y borrarse cuando ya no se utiliza. No queremos abrirnos; o, lo que es peor, no queremos ayudar a nadie a abrirse. Queremos mantener lo feo tras una portada, esconder las imperfecciones bajo filtros de Instagram, ver otro episodio de una serie en vez de tener una conversación real. Nos gusta la idea de querer a alguien a pesar de sus defectos, pero seguimos sin dejarle ver la luz del día a nuestro auténtico yo.Sentimos que tenemos derecho al amor, igual que nos sentimos con derecho a un trabajo a jornada completa al salir de la universidad. Nuestra juventud repleta de trofeos nos ha enseñado que si queremos algo, merecemos tenerlo. Nuestra infancia rebosante de películas Disney nos ha enseñado que las almas gemelas, el amor verdadero y el felices para siempre existen para todos. Y por eso no nos esforzamos ni nos preguntamos por qué no ha aparecido el príncipe o la princesa azul. Nos cruzamos de brazos, enfadados porque no encontramos a nuestra media naranja. ¿Dónde está nuestro premio de consolación? Hemos participado, estamos aquí. ¿Dónde está la relación que merecemos? ¿Dónde está el amor verdadero que nos han prometido?Queremos a un suplente, no a una persona. Queremos un cuerpo, no una pareja. Queremos a alguien que se siente a nuestro lado en el sofá mientras navegamos sin rumbo fijo por las redes sociales y abrimos otra aplicación para distraernos de nuestras vidas. Queremos mantener el equilibrio: fingir que no tenemos sentimientos aunque seamos un libro abierto; queremos que nos necesiten, pero no queremos necesitar a nadie. Nos cruzamos de brazos y discutimos las reglas con nuestros amigos, pero ninguno conoce el juego al que estamos intentando jugar. Porque el problema de que nuestra generación no quiera relaciones es que, al final del día, sí que las queremos.
lunes, 9 de mayo de 2016
Un amor simple
Quiero un amor simple. Uno que no tenga ataduras, sin dramas, que no me esclavice. Quiero que seamos como dos gotas independientes que deciden encontrarse y continuar su camino juntas. Quiero un amor que desborde pasión por los poros, un amor sin restricciones, como si fuéramos dos adolescentes que apenas descubren sus sentimientos. Un amor que a veces me sepa a chocolate y otras a naranja, que tenga un sabor diferente cada día, un plan diferente cada día, que sea espontáneo, que me invite a salir de repente, aunque esté toda despeinada.
Un amor que no se apene, que nos permita irnos de borrachera un viernes por la noche y amanecer con resaca pero abrazados un sábado por la mañana. Y que el domingo, si no tenemos ganas de salir, quedarnos a ver nuestras series favoritas o jugando videojuegos todo el día, pedir pizza para comer y cenarnos apasionadamente el uno al otro en la noche.
Quiero un amor que no sea tóxico, un amor natural, que no esté contaminado con malicia, sino que tenga la sinceridad, la ingenuidad y la inocencia de un niño. Un amor sin miedo al qué dirán. Un amor simple, en el que lo importante sea estar juntos, no importa dónde, ni cuándo ni cómo. Un amor en el que ambos nos entreguemos sin reservas. Un amor que nos invite a salir a caminar de la mano, como dos eternos enamorados, que nos palpite el corazón al encontrarnos, que nos sude la mano todavía y nos apachurre el alma cuando nos digamos “hasta mañana” al despedirnos. Quiero, pues, un amor sincero y duradero.
jueves, 10 de marzo de 2016
Ni una menos
Soy tania, tengo 27 años, soy chilena y soy mujer.
Nací con 'la marraqueta bajo el brazo', fui consentida y me sé privilegiada, estudié en buenos colegios (hartos), viví siempre en una especie de burbuja pero aún así la he pasado mal, re mal.
Porque desde los once años he sufrido episodios de acoso callejero todos los días de mi vida, haga frío o calor, tenga jeans o buzo, use shorts o vestido, sea día o noche porque soy mujer.
Porque cuando le cuento a algún amigo que alguien me dijo 'te voy a violar', 'te haría cagar', 'cosita más rica', se ríen.
Porque cuando camino de noche y siento que hay alguien caminando tras de mí, lo primero que pienso es que me pueden violar, no que me pueden asaltar. Que puede que les entregue mi billetera, mi celular, mi anillo, pulsera y puede no ser suficiente para que no me toquen.
Porque cuando paso por los quioscos y veo La Cuarta, hay una mina en bikini mostrando el culo en la portada, siempre, porque no se puede vender un diario sin un culo.
Porque los suplementos de La Cuarta -un periódico- son más hardcore que los de Playboy, una revista erótica.
Porque cuando veo que hay una deportista (en especial tenistas), se destaca su belleza y no su juego, porque en las entrevistas les piden una vuelta, la colita.
Porque cuando invito a un amigo a comer o a tomar y pido la cuenta, se la dan a él, siempre. Cuando la tomo y pago me hacen comentarios tipo 'qué modernas que están ahora', 'qué bueno que una mujer pague', 'una mujer pagando la cuenta'.
Porque he tenido amigos que se me han insinuado sexualmente o derechamente me han ofrecido sexo, cuando me niego se han enojado, me han insultado o me han tirado una talla suave tipo 'cuando estís curá alguna vez, te voy a violar, ya sabís ya'. Y se ríen, porque OBVIO que es chistoso que te amenacen con violarte.
Porque cuando estoy bailando y se me acerca un hombre para que baile con él miento, por default. Que no puedo dejar a mi amiga sola, que tengo pololo, que soy lesbiana porque me cuesta decir que no, porque nos enseñan a mentir antes que decir NO.
Y yo que soy capaz de mentir sólo para no decirle que no quiero bailar con él porque es malo, porque no me gusta, porque no quiero. Pero a él no le duele decirme 'maraca', 'ándate a la chucha' o el típico 'y pa qué venís entonces si no querís bailar?'.
Porque he tenido parejas que me han tocado mientras dormía, porque me he despertado cachando que estaban tratando de tener sexo conmigo estando inconsciente o derechamente haciéndolo. Y se disculpan diciendo que pensaban que yo estaba despierta. Eso por cierto, también es violación.
Porque luego de eso, tenís que darte media vuelta e intentar dormir. Nunca más vuelves a descansar.
Por las veces en las que mi pareja me obligó a tener sexo, porque 'ya po', porque él lo necesitaba ('un hombre tiene necesidades'), porque me hacía sentir culpable, porque yo no lo quería de verdad y cedí, odiándome en el proceso cuando me falté el respeto y me pasé a llevar.
Porque cuando hablamos de política es siempre más importante hacer notar que Bachelet es gorda, muy gorda, es una 'Chanchelet' antes que si quiera hablar de su incapacidad para tomar las riendas en La Moneda, de cumplir con su programa de gobierno o de dar declaraciones claras.
Porque me tratan de 'feminazi' cuando hablo del aborto libre, de la necesidad de una ley contra el acoso callejero, de la desigualdad, el sexismo o de que los hombres gozan de privilegios que normalizan al punto de no saber que los tienen.
Porque cuando rebato el punto de alguien me mandan a la cocina, 'a limpiar' o a hacerle un sandwich.
Porque me enerva, me enchucha cuando leo la expresión 'sácate la arena de la vagina' para decir que alguien es grave. Me duele el doble leerlo de una mina, ¿QUÉ ES ESA HUEÁ POR FAVOR?
Porque me molesta harto cuando hablan de fútbol y se refieren a las hinchadas como 'madres', 'monjas' y 'zorras', siempre en femenino, siempre mujeres.
Porque cuando una se queja del acoso me tachan de alaraca, de que exagero y que en un futuro cuando los hombres dejen de acosarnos lo vamos a extrañar, vamos a echar en falta que un completo desconocido se sienta con la autoridad de opinar sobre nuestros cuerpos y nos cosifique en el espacio público (lascivamente).
Porque me da lata escuchar que cuando a una mina le va bien, es porque se acostó con su jefe, seguramente. Cuando está pesá es porque le falta sexo. Cuando no tiene hijos no puede realizarse como mujer y si está soltera, debe ser miserable o debe estar fallá.
Porque me da vergüenza cuando las minas hablan de que 'ellas INCLUSO/TAMBIÉN se hacen cargo de SUS gastos' loco, son TUS gastos, obvio que tenís que hacerte cargo, no erís una maravilla ni es un favor que le estás haciendo a tu pareja, es tu obligación.
Porque me da la chiripiorca cuando leo los empates, 'a los hombres también nos acosan, nos pegan, nos discriminan', 'cuando yo voy a una disco tengo que pagar por ser hombre'. No estoy diciendo que la violencia al hombre no exista sólo que no porque exista significa que nosotras no somos violentadas. No porque ustedes TAMBIÉN sufren significa que nuestras injusticias no valen.
Y esa hueá, ese odio por el feminismo, no lo entiendo ¿qué duele? ¿Duele que se llame FEMINismo? Se quejan de que el feminismo nos divide, de que hay que abogar por la igualdad, 'no al machismo y no al feminismo', léanse, en serio, de qué me estai hablando.
Nos han hecho mierda, nos han mutilado los genitales, nos han tratado como propiedad de padres y esposos, nos mataron por brujas, por putas, por querer estudiar, por querer trabajar, por querer votar, por querer ganar lo mismo, por querer usar anticonceptivos, por disfrutar el sexo, por negarnos a las violaciones y cuando reclamamos ... el feminismo es el problema.
¿Y las mujeres que no se consideran feministas? Sin la volá del anarquismo, porque eso sí que no es feminista pero porque no concibe al género, así de radical, así de utópico y así de perfecto.
Me quedo con algo que hace un tiempo me contó mi vieja, dijo que mi viejo le confesó en un momento que su mayor miedo como papá era que yo no tenía miedo.
Que eso lo torturaba cuando yo viajaba sola a Europa, por ejemplo, que no dormían hasta que no llamaba para decir que estaba bien. Porque sé bien que su miedo no era que perdiera un vuelo, que me robaran la plata o el pasaporte, el miedo era que me violaran, que me raptaran, porque soy mujer.
Porque gracias a la universidad de la vida, conocí mujeres en mi facu, de psicología que me enseñaron lo que era feminismo, lo que no me enseñaron en mi casa, en todos los colegios, en la universidad me lo enseñaron ellas. Palabras como misandría, heteronormatividad, objetivación, cosificación, patriarcado, matriarcado, machismo y hembrismo (teórico) se añadieron a mi vocabulario. GRACIAS.
Y ahora que lo entiendo ya no tengo miedo, tengo rabia.
Porque soy chilena, tengo 27 años, he vivido en una burbuja y la he pasado mal, no imagino cómo deben haber sufrido otras que la han tenido difícil ¿por qué? Porque tenemos vagina, porque nací mujer.
Nada que celebrar, ni una menos y ni un paso atrás.